viernes, 20 de febrero de 2009

ELLA es maga


Ella escondía un piano bajo las sábanas, me lo regalaba y recién me enseñaba a tocar.


Ella cantaba para que yo baile; escondía, perfumaba, esperaba y me regalaba coyuyos y chicharras. Lo ponía en el pesebre aunque él se ausentaba y evadía con cuentos para que a la noche yo soñara.


Me enseñaba, me abrazaba, me extrañaba, estaba... ¡ESTABA!.


Ella es maga, es mi Casandra con pañuelos lleno de flores en la cabeza, sonriendo. La pollera larga, terracota, con detalles que no voy a describir porque da vueltas y vueltas, al compás de sus palmas me invita a bailar, a postergar, a vivir. ¡Quiero que me cante! ¡Quiero que me distraiga! ¡Quiero que vuelva a esconder todo lo que ya está!. Que deje un desorden para la civilización lo que todo este tiempo se ha ordenado.


Abrir los ojos en la cuna y volverla a sentir. Hoy siento como si infinitas siestas pesaran sobre mí. No es que ella las duerma; ella no está.

1 comentario:

Anónimo dijo...

estos días me acuerdo de mi abuela, y ahora leo esto...
es como si me estuviera visitando.
muy lindo.