Tiempos en los que el oro no es lo poco o rápido que vivas, no son las risas ni los ruidos de la eléctrica danzando algún cover, no es lo que fumas o dejas de tomar, no es la transparencia o el grito, y no es lo que eliges para vestir. Los recuerdos de algún mate que la vida nos debe, pero tira el ancla en baires; la boca llena de palabras que están a una llamada por celular de su puerto; las ganas de decir que entendiste todo, y llegar tarde; esa voz que nunca más vas a escuchar; reírtele a carcajadas a ese miedo moscardón; sentir que has traicionado por no pertenecer más; aromas de las 7 de la mañana en días festivos, con vajilla de gala y las medialunas de la panadería de la vuelta; el eco de esas palabras que no entiendes porqué te las dijeron. TODO ESO ES PRECISAR.
Oro es precisar de ese abrazo que te susurra que todo va a salir bien.