miércoles, 13 de agosto de 2008

º Cambiar Para Construir º


Para cambiar las cosas, las posibilidades son infinitas, los límites son ilimitados y las lecturas millonarias. Para cambiar las cosas necesito ser joven porque tengo el pasado suficiente para proyectar; en mi vejez sólo voy a disfrutar del proyecto de hoy. ¿Cómo cambiar cuando acorralan los prejuicios? ¿Cómo cambiar si discrimino lo que no conozco por acobardarme ante lo distinto, sin animarme a hacerlo nuevo?. Jamás tu risa irónica podrá lastimarme ni, mucho menos, intimidarme. Conozco más porque caminé un poco más, me mostré y dejé que me mostrarán; obligue a mi destino a que me diera a elegir.

Siento que hoy es el momento de lanzarme de nuevo. Sé que muchas cosas faltan pero, quizás, son las que me irá dando el camino, la tierra, las lluvias y las quemaduras del sol. Quizás sean las cosas que estén para alcanzar (y no ser dadas).

Quiero todo el tiempo, quiero el entendimiento y una biblioteca llena de libros, quiero que el miedo comprenda que las chances son incontables (¡NO PUEDO PERDER LA OPORTUNIDAD DE EQUIVOCARME!) y se acueste a dormir, que descanse porque debe estar cansado.

Cambiar para construir: el presente me llena con esto las manos. Sacar, agregar,quitar o poner. Elegir o desertar. Cerrar los ojos y dejar de pensar. Pensar para incluir. Miles de cosas (si se las cuenta) pero que encuentran una juntada en un compartido ámbito: el de las ideas, haceres y decires. Sé que no puedo volver atrás pero puedo derrumbar y construir sobre esas marcas.

viernes, 1 de agosto de 2008

↕ Sui GeNeRiS ↕


Hoy me animo a soñar y a dedicar proezas.

Me atrevo a repetir y reproducir mis propias ideas.

A aturdirme con las soluciones que grita el silencio.

A escaparme para no enfrentar las cosas pero poner el espejo para mirarme, reflejarme, interceptarme, interpelarme y transformar.

A que todo lo que se me ocurra tenga un sentido.

A despojarme de las cosas que hacen algo de mí pero no me cambian.

A perder las jerarquías.

Me prendo fuego y me río de lo que se va... ¡Y recibo con una sonrisa lo que viene!. Creer que no todo está terminado y que tengo millares de pedazos de vida escondidos en cada lugar; tomar esa conciencia permitirá que lo que viene se convierta en fructífero. Cuando menos me dé cuenta, quizás en un ataque de desentenderme de mi cabeza, aparezca él con sus locuras, es mi sueño convertido en ser. Hasta tal vez ella se anime a volver a cocinar, y ellos logren cerrar los ojos y palparse de verdad.

¡Quiero volver a ser la única loca en el mundo!. El trabajo hecho en mí es un hilado fino. No obstante, hoy sé por dónde pasan las costuras y empiezo a cortar. ¡Es esto lo que me va a hacer llegar, sentir, creer, saltar!.