Nada existe por inercia, la inercia sólo es el movimiento para la transformación, para sacudir el polvo.
Nada existe por sí solo, nada existe por regenerarse, reconvertirse, mutarse o transformarse.
Existe por amor al arte, a lo lúdico; por la filosofía, metafísica y exasperación. Por eso, necesitamos de los papeles, de los rituales, de los juramentos y promesas. Quisquillosos, pero necesarios. Yo discrepo porque me incomodan.
Para ser, hay que crearlos. La seguridad no es sino se hace, el viento no arrasa sino se sopla; no se ama sino sea crea. No obstante, necesitamos prototipos, haber visto imágenes aunque sea por televisión.
La esencia no está en los pactos, está en formar, forjar, transformar, cambiar, imponer,decorar, agiornar. Destruir y volver a formar...
Por eso, este mundo es una mentira ( que no por ser mentira es mala... ) y los tratos y contratos son instancias para no ser vencidos.