Además, en caso de ausencia del primero, se carga con el morbo colectivo del abandono y la acusación de ser un hijo de puta , literalmente.
Así vamos naturalizando asuntos del corazón y las ganas, que nunca se caracterizan por ser naturales. Más bien resultan del misterio o de los milagros de alguna moral viajera. A veces atemporales; otras veces nacen de las modas. Mas son sectores intangibles e ininteligibles, a donde los hombres raras veces llegan. Y los que llegan, mueren.
Yo soy Eugenia. Mi hija Olivia.
1 comentario:
Bellas las dos. Una para cada una de mis pupilas.
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