viernes, 28 de septiembre de 2012

apellido



¡Qué cosa melodramática el andar nombrándonos para señalar quién es nuestro padre y, en algunos casos, nuestra madre! Yo vengo de mis padres, pero no soy de ellos.

Además, en caso de ausencia del primero, se carga con el morbo colectivo del abandono y la acusación de ser un hijo de puta , literalmente.

Así vamos naturalizando asuntos del corazón y las ganas, que nunca se caracterizan por ser naturales. Más bien resultan del misterio o de los milagros de alguna moral viajera. A veces atemporales; otras veces nacen de las modas. Mas son sectores intangibles e ininteligibles, a donde los hombres raras veces llegan. Y los que llegan, mueren.

Yo soy Eugenia. Mi hija Olivia. Punto.

1 comentario:

COLECTIVO dijo...

Bellas las dos. Una para cada una de mis pupilas.