
Hemos puesto tantas ansías y fotos.
Hemos pegado parches y olvidos (que, como decía Benedetti,"están llenos de memoria").
Lo han rozado las manos que amamos, que tocamos diariamente, que nos olvidaron o que decidimos abandonar.
¿Quién no ha hallado un Ferrero Rocher como sorpresa, con una nota que decía "Te quiero pequeñita"?
¡Cuántas veces rogamos que la torta dure la ida y vuelta de nuestros viajes!
Te vió llorar, besar y divertirte.
Recibió tus golpes al crudo destino.
Lamió tus soledades y pobrezas.
Enfrió culpas y derritió alegrías.
¡ODA AL FRÍO REFUGIO!
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