
Arañando la oscuridad, pensando en que nunca más voy a ver la luz, en que nunca voy a reír de nuevo y poder ver el sonido de mi risa, ni de mis gemidos y años, el muro suelta una piedra que cae al suelo y retumba en mi cabeza. Es un As.
Pero a medida que voy abriéndome camino y recordando para que sirve cada cosa, me percato que, para volver a encontrar la vida palpitante, hay que tener CORAJE. De vivir, vivo; y ya tengo bien claro que abandonar el viaje es una cobardía pelotuda (así, sin más ni menos), porque habré perdido todas y muchas batallas, no sólo una.
Vivir es tener conciencia, en todo momento, de lo que nos roza.
Pero a medida que voy abriéndome camino y recordando para que sirve cada cosa, me percato que, para volver a encontrar la vida palpitante, hay que tener CORAJE. De vivir, vivo; y ya tengo bien claro que abandonar el viaje es una cobardía pelotuda (así, sin más ni menos), porque habré perdido todas y muchas batallas, no sólo una.
Vivir es tener conciencia, en todo momento, de lo que nos roza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario