En un proceso egoísta, por encontrarme a mi misma, abandoné mis ideales y me volví indiferente ante la pobreza.
¡Qué paupérrimo es mi espíritu! Sólo me salva que no existe hipocresía en mí: no puedo jactarme de más (quizás de menos) ni sorprenderme porque me encuentro en un lugar análogo, que suele ser más vacío y desesperanzador.
Proceso en vano: perdí visión, sorprendí una misión prostituida. Ya no existe lógica en mí; lucha inepta.
Me parece que hay un Leviatán devorándose un hippie.
2 comentarios:
Cuánto pero cuánto identificarán esas palabras a muchos, o por lo menos a mi. Y es que la sociedad está "bien" medicada con aquello que voluntariamente nos hace perder la memoria, porque hacerlo es vivir sin el cargo de la culpa, sustentada en la acción, en la omisión o en el olvido. Pero de buenas a primeras llegan los momentos de lucidez y ahí nos vemos, como algo que no creíamos ser y sin embargo somos. Lamentablemente el Leviatán gana la mayoría de las veces, pero ojo, no todas. Será cuestión de agarrarnos de esos minutos de conciencia para alimentar horas de trabajo. Te quiero mucho amiga! Gracias!Danilo
Dani!!!
Cómo entiendo yo tus palabras...
Será cuestión de empezar a aprendernos el camino que recorremos para llegar a esa lucidez. "La cordura se pierde razonando"
TE QUIERO MUCHIÑO
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