miércoles, 7 de octubre de 2009

Mi MeNtE tiEnE mUcHa imAgiNaCiÓn


Si quiero cobayos, los encuentro. Más feminista no puede ser: es tan intolerante como mis hormonas, tan rebelde como Mariquita Sanchez de Thompson y tan celosa como la mordaza que no deja hablar.
Invento historias que consuelan. Una vez, cuando creía que todo lo podía, escuché que sin catarsis no hay tragedia: es necesario crear una imitación elevada que procure sólo dos tipos de afecciones: temor y compasión. Nunca es un estado, siempre es una acción. Hay sucesos que no se necesitan relatar.
Por eso ando inventando tanto barullo: para descargar, para temer, para aprender y no volver a equivocarme (o a toparme con la misma calaña).
Y no quiero pedir perdón por las lágrimas que me llevé...
¡ Y no hay atuendo que valga!

No hay comentarios: