viernes, 22 de febrero de 2008

♪ Fidel sería un atleta corriendo bolsas por Wall Street, y el Che haría hamburguesas al estilo double meat♪

LA ISLA DE LA JUVENTUD, LA POBREZA DE LAS PALABRAS EXTERNAS Y HOY TRATÁNDONOS DE SUBIR DE NUEVO A AQUEL GRAN MUNDO
DE LA REVOLUCIÓN...


¿Qué es el tiempo?.¿Lo percibo simplemente porque noto que pasan las horas en un reloj?.¿Por qué los cuerpos se van desgastando con el "correr" del tiempo cuando muchas veces estamos sin movernos, parados en un mismo lugar, sin hacer nada más que lo que antes nos solía hacer "bien"?. Los amigos de ayer no son los mismos de hoy, los momentos vividos nos traen nostalgia y,después de pensarlo por dos días, sé que 49 años tampoco son pocos. Un gran mundo en una isla paradisiaca, en donde algunos esperan y en donde otros creen mientras el comandante Fidel deja para siempre la barca que alguna vez llegó para buscar la gran liberación...¿El mundo?. Como si nada pasará, como si casi cincuenta años fueran sólo horas, dejándole lugar a quienes aprovecharán el desencuentro y la debilidad para arruinar lo que con tanto esfuerzo se construyó. Puedo escuchar los gritos y miles de voces queriendo dar primero su opinión.Se trata de tolerancia, de aceptar lo bueno y lo malo. No puedo omitir las vivencias de 2.201.605 (censo año 2002) de cubanos que vivieron el sueño de don Fidel Alejandro Castro Ruz, ex -Comandante jefe del Ejército de Cuba.


Un profesor de Historia Universal (¿Quién puede olvidarlo a Quiroga?) en la UCSE nos dijo una vez algo parecido a que los jóvenes son por su naturaleza rebelde, revolucionarios. Quizás sea así, quizás no. Porque es el tiempo el que nos demuestra que el comunismo o el socialismo que procuran ser justos con todos, están siendo injustos...Sin embargo, no podemos negar que las mentes brillantes como las de Karl Marx y Lenin no pensaron en vano, las propuestas que presentan son fabulosas, pero en la práctica todo cambia y es que no hablamos de números, sino de seres humanos. Fidel en la política, es como Maradona en el fútbol(bueno, el ejemplo es un poco bizarro e indigno de comparación). Tal vez haya ideas que no comparto, pero sólo los países de Latinoámerica podremos comprender lo que es estar bajo un gobierno militar, callados por las armas, con ganas de revelarnos frenadas por el temor de abandonar este mundo y, muchos, llamados por el coraje dan su vida para cambiar esta guerra que no la admiten como guerra. No sé si soy comunista, no sé si soy socialista, lo que sí sé que soy es un poquitito castrista. Creo en la REVOLUCIÓN, en la igualdad para todos pero también en las clases sociales; en el bienestar común y público; en las OPORTUNIDADES para todos por igual pero NO en las dádivas; en el NO a la discriminación por raza, color de piel, religión pero sí en la discriminación cuando se debe tener en cuenta los esfuerzos, los logros y los éxitos; en las barbas largas, en los extraños de pelo largo y en los libros; en las reuniones literarias, en las sociedades de los poetas muertos y en la filosofía. CREO EN MI ISLA DE LA JUVENTUD "LIBRE PARA QUE MI GENTE PUEDA BAILAR" PERO TAMBIÉN CREO EN LA CUBA DE MI TIRANO Y DÉSPOTA COMANDANTE FIDEL CASTRO (como a muchos les gusta llamarlo).





Creo que no sé lo suficiente como para discutir cuál es el mejor camino que debe seguir Cuba, que lo digan los expertos. Pero el siguiente artículo de opinión me gusto mucho y se los transcribo, es del diario La Nación:





El fin de una era en Cuba
Un líder de la vocación totalitaria, pero pragmático
Por Rodolfo H. Terragno Para LA NACION
Jueves 21 de febrero de 2008 Publicado en la Edición impresa

Fue en 1991. Cuando Fidel llegó, yo terminaba de escuchar las noticias de medianoche. En Pekín, el Diario del Pueblo había proclamado que China proseguiría "invariablemente el camino comunista". En Hanoi, el gobierno había asumido el compromiso de "continuar el camino escogido". En Moscú, no había camino: todo era confusión e incertidumbre. Consulté un Granma viejo que, esa tarde, me habían dado en Machurrucutu. Transcribía algo dicho por Fidel en Camagüey: "Si mañana nos despertamos con la noticia de que la Unión Soviética se desintegró... aún así seguiremos resistiendo". El diario era del 27 de julio de 1989. Para esa fecha -calculé- aún no había caído el Muro de Berlín. Dos años más tarde, ya no tenía mérito prever la desintegración de los Soviets . La URSS aún no había muerto, pero los carteles de La Habana hacían presentir la orfandad: "Esto no se acaba", "Esto no tiembla", "Esto no se apaga". Proclamaban coraje y transmitían temor. Una leyenda -expresión de fe y confesión de pequeñez- rezaba: "Mi onda es la de David", invocando al vencedor de Goliat. El gobierno se preparaba para tiempos "aciagos y amargos". Lo había dicho "El Comandante", llamando a "resistir". Era como si nada hubiera cambiado en la isla. Yo acababa de recibir, sin embargo, prueba de algunos cambios. Esa tarde había hablado en Machurrucutu ante una insólita audiencia, compuesta por burócratas castristas... y opositores llegados de Miami. El gobierno cubano cooperaba entonces con la Drug Enforcement Administration (DEA). Permitía, además, la emigración a los Estados Unidos, aunque fijaba cupos para que Washington no se sintiera -como años antes, cuando le llegaban los "marielitos"- víctima de una agresión. Castro había abandonado sus pretensiones de "exportar" la Revolución y, lejos de financiar rebeldías ajenas, Cuba las desalentaba. El capital privado, por último, ya había montado hoteles (como el Meliá de Varadero) y se esperaba que fuese tolerado en algunos servicios públicos. Yo estaba alojado en una "casa de protocolo", que era la antigua mansión de una familia pudiente. Fidel se quedó hora y media. Creo que puedo reconstruir parte de lo que dijo y sugirió:
"Cuba necesita ciertas reformas, no para aplacar a los de afuera, sino para que la Revolución se adapte a las nuevas condiciones."
"La sociedad cubana debe ser más abierta. Nuestra economía tiene que integrarse al comercio mundial."
"La crisis soviética, aunque prevista, fue de una velocidad inesperada y no le dio a Cuba tiempo para ajustes."
"¿Qué hacer ahora? Ejercitar la paciencia. Mientras en Estados Unidos impere el triunfalismo, hay reformas que serían fatales para la Revolución: se las interpretaría como signos de debilidad y, en vez de aplacar, azuzarían a los halcones de Washington. Ellos no se conforman con nada que esté por debajo de la rendición incondicional."
"No obstante las dificultades externas, la situación interna de Cuba, admite, todavía, que la Revolución elija el mejor momento para sus reformas."
"No hay que darle a Estados Unidos motivos para la agresión."
"Nosotros debemos negociar con toda economía capitalista que tenga interés en mantener relaciones con Cuba."
"Si las condiciones cambiaran en Estados Unidos y se levantara el bloqueo, habría acercamiento".
"Si antes de eso la isla fuera agredida, no quedaría sino luchar." Fidel sobrevivió a la Unión Soviética, de la cual parecía depender. Lo logró con pragmatismo. Con esa sabiduría que yo pude admirar la noche en que, provisto de halagüeña paciencia, me explicó cómo vislumbraba el mundo unipolar. No es fácil encontrar un personaje semejante. Hugo Chávez no es -como unos pretenden y otros temen- "el nuevo Fidel". Los asemeja una vocación totalitaria, pero uno procura adaptarse al mundo y el otro lo desconoce. Uno se cuida de no provocar y el otro vive provocando. Uno hizo una revolución con caña de azúcar y el otro no sabe cómo hacerla con petróleo. Uno pertenece al drama y el otro, a la comedia.





Algunas frases de Fidel que encontré en Internet nos demuestran que estos años no fueron en vano y que sí, seguro, cometió muchos errores pero que sigue siendo un ejemplo a seguir:





La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.
Discurso de Fidel Castro en su llegada a La Habana, el 8 de enero de 1959






Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!
Discurso pronunciado por Fidel Castro el 16 de abril de 1961, en las honras fúnebres de las víctimas del bombardeo del día anterior.





En una carta dirigida al presidente de EE. UU. George W. Bush, Fidel Castro expresó:
Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: «Salve, César, los que van a morir te saludan». Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria.





No soy cubana, pero siento nostalgia porque como en la vida, cuando algo se termina nos paraliza y los recuerdos nos duelen, nos producen la punzante nostalgia. Para algunos sus acciones dejan mucho que desear; ya se terminó y pueden alegrarse. Pero muchos jóvenes conservaremos sus palabras, aunque por lo pronto mi rumbo no sea la política...




Pd: Espero que comprendan la artística de las pictures...¿Es necesario que explique?

1 comentario:

NEGRA dijo...

me parece barbara (y un poco idealista) tu opinion yo tb latenia cdo tenia tu edad, en la que todavia uno se permite soñar... pero me gustaria que ke tengas en cuenta algo...igualdad de oportunidades sí pero en igualdad de condiciones.. o sea que todos tengamos la misma posibilidad de acceder a algo verbigracia a estudair una carrera universitaria pero... si hay algunos vagos y otros que se rompen el culo estudiando pork yo tengo k tener el mismo hospital o la misma casa, porque el que se sacrifica tiene que tener lo mismo que el que no le importa una choranga y se dedica a joder. ahora te dejo un lindo tema de debate no? besosos