martes, 26 de febrero de 2008

♂ Es el fin del cuento.Tanto verso, tanta lírica... ♀


Estos son los días en que más se extraña tenernos. ¿Será que será así siempre?. ¿Volvemos a creer en las señales?. Es extraño y coincidente porque el lugar al que decidí fugarme y huir está plagado de días como éstos... Vos te fuiste para yo partir, marcando con una "x" todos los sectores y lugares a los cuales hay que visitar.

Así como ahora me visita una pequeña luz mundanal que necesita de mí para encenderse, alumbrándome así me libere, dejo de creer en la mala suerte (y en la buena también) y en el resultado de algunas combinaciones. Ellas no creen en mí y dudan en ampararme. Creo en los éxitos, que son los invitados más difíciles de atrapar para que acompañen mis tertulias, porque ellos sí han creído en mí; hubo un tiempo en el que me visitaban a diario y no permitían que saboreé la derrota.

Y es la interminable ausencia la que me ha vuelto un ser extraño pero, sin dudas, más sociable. Aristóteles dijo que el hombre es un ser social, un animal político; de lo contrario, un Dios o una bestia. Tu presencia parecía un encierro y me volvía una bestia, un suplicio... Hasta llegué a ser víctima por ser culpable. Hoy soy nada y estoy en proceso de reinventarme.

Me inspiran, para yo poder inspirarme. Me lastiman, y juro tratar de no hacerlo. Me rio y comienzo a discernir entre lo que causa gracia y lo que es sólo pretensión (complejo crónico de las antiguas y poco liberales clases altas, lo que hoy llamamos diplomacia).

¿Puedo gritar?. ¡Escribiría miles de groserías mientras te traigo de los pelos! (Che, ¿te queda alguno?)

No hay comentarios: