
Cada momento tiene su lugar en la gloria...
Algunos son aquellos en lo que es importante, pero muy importante, llegar al final, pase lo que pase en el medio tiempo.
En otros, ni el final ni la llegada valen si no lo que recorremos. Pero es la lógica de la vida la que dice que cuando estos momentos se vayan y se conviertan en parte del pasado, sabremos de qué se trataron, para qué nos ocurrieron o gritaremos de nostalgia.
Hay personas que pensé que eran eternas en la eternidad de mi vida, y cuanto más las deseé así, fue cuando más caí en la cruda realidad: que el amor, la fantasía y la amistad se habían ido.
Dicen que lo mejor que se puede hacer es disfrutar de las personas que entran y salen al instante de nuestras vidas porque es en ellas donde encontramos el sabor de sentir la experiencia.
Yo digo, remontándome, que el presente siempre parece más desastroso que el pasado, y es porque cuando se frenan las visitas, la felicidad también frena y queda tras tus espaldas.
Es increíble como personas que decían tan poco nos dieron mucho, y su ausencia parte nuestros corazones; personas cotidianas desaparecen y sus frases quedan varadas en nuestra mente, y si me vieran, se reirían porque, sin quererlo, mis pasos los siguen.
Hay personas que entran a tu vida con motivos que no son relevantes pero logran llevarse en su partida la primera y, tal vez, la ultima lágrima. Esa lágrima que llora el corazón... Y después de eso nada es como era... Conoces más del dolor y poco te afecta para derramar una lágrima de amor.
Sin embargo, existen los retornos, ¡ y los que no se dan a tiempo también!, ¡ y vienen todos juntos!. Ahora me pregunto si dejé alguna huella o fue todo en vano.
Y es gracioso porque aquél que me regalo este diario ( donde escribo)piensa que lo he olvidado, pero esta presente y siento sus manos en mis manos. Ojalá se acuerde de los momentos...
No lo dudo: los recuerdos son un chiste durante las primaveras pero todo un dolor cuando nadie llega. Y no dudo, "God is REAL"...
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