miércoles, 30 de enero de 2008

Reflexiones: La Prensa Gráfica en Argentina






Me escapo y serán diez días de ausencia...¡Me encanto muchísimo leer sobre la prensa gráfica en Argentina e investigar todos sus pormenores!. Y, aprovechando que cuando vuelva vuelvo a mi ruedo( periodístico, al menos con algún día llegar a serlo), dejaré plasmado un poco de lo que aprendí en el 2007 (con sus elecciones, electores y elegidos que mucho más dirán de lo que dijeron), mis relfexiones y lo que algún día pretendo ser con todo lo que ocurre...



La historia argentina es apasionante, mientras se la reviva a través de libros. Porque vivirla en el día a día significa un trajín de nuevas noticias, idas y vueltas de la democracia joven que se está consolidando y que hoy está, todavía, lejos de ser el ideal.
Se respira con más tranquilidad: la Junta Militar, los gobiernos de facto, los golpes de Estado parecen formar ya parte de un pasado que, aún hoy, causa urticaria, a jóvenes y no tan jóvenes. No obstante, la libertad de prensa y de opinión se siguen viendo mutiladas en muchas ocasiones por gobernantes y grandes íconos de la economía nacional que quieren acallar ideas y verdades que los comprometen; hasta los periodistas mismos entramos en el juego de danzar en la fina línea entre lo público y lo privado justificándonos con “la necesidad de la gente a saber” convertida en “derecho a saber”.
Sin embargo, existen quienes creen que las buenas ideas hay que divulgarlas para forjar esa añorada democracia. Por eso mismo, hoy pretendo hacer honor a tantos medios gráficos que durante los tiempos más difíciles que vivió nuestro país, valientemente, buscaron de una forma suspicaz y ocurrente ayudar a soportar los golpes de las dictaduras, generar la revolución que nos permita a todos ser protagonistas; y desvelar, sacar del velo tejido de mentiras las verdades que nos liberarían. Lograron, a través de sus grandes cuotas de humor que nos brindaban con sus caricaturas acompañadas de versos, que quizás y en muchos casos, no hayan sido los más grandes de la literatura, pero que mostraban que llegaban más al corazón porque Argentina nunca fue de unos pocos, SIEMPRE FUE DE TODOS. El humor político nos brindó alivio en los peores momentos.
Las revistas de humor abrieron un espacio de encuentro a todos aquellos que se rebelaban ante un presente espantoso. Era tal la opresión y el temor, que no se podía expresar libremente los pensamientos anti-oficialistas ni ante los vecinos. Pero esas maravillosas revistas de humor plagadas de gran cantidad de firmas inteligentes y seres ocurrentes aligeraban la realidad. Comprarlas se convertía en una necesidad, un desahogo.
Muchos y variados fueron los artistas ilustres que con pinceladas y frases breves pero brillantes lograron reflejar la realidad, demostrando a los opresores que nadie era ciego: todo se veía, excepto lo que lograban ocultar con gran destreza pero que nuestros amigos que hacían estas grandiosas revistas de humor se disponían a revelar. Resumiendo y en criollo, “sacaron los trapitos sucios al sol”.
Todos merecen un gran espacio pero seré muy concisa para el tema tan amplio y excitante, nombraré y caracterizaré a aquellos que están más a mano en el inconsciente colectivo: El Mosquito, Don Quijote y Caras y Caretas; Quino y Mafalda. Quien lo lea, espero lo disfrute como yo lo disfruté creando para, de alguna manera, rendirles homenaje a este tipo de prensa gráfica y nunca olvidar que cuando abunden los cobardes y los temerosos no se quieran levantar, la naturaleza nos regala ingeniosos que con sus artes nos han de rescatar de realidades que vivimos pero que jamás deseamos construir.




SATIRICA Y BURLESCA FORMA DE DENUNCIAR


...me angustian las noticias inciertas
y los acontecimientos definitivos...
Todas estas cosas llegan a mí de noche y de día,
entran en mi vida,
vienen y se van...
¡Pero yo no soy nada de esto!
Walt Whitman

Argentina se caracteriza por una tradición de prensa de humor irónico y burlesco, de gaje político que surgió y se consolidó junto al mismo Estado argentino y su inserción en la economía mundial a mediados del siglo XIX.
La prensa de humor en Argentina siempre ocupó un lugar desprestigiado y marginal. Sin embargo, la aceptación que tuvo por parte de las masas demostró que más que comprar lo que tiene fama, la gente prefiere comprar lo más cercano a la verdad que cada día se muestra relativa.

El Mosquito picando a quienes más les duele y Don Quijote buscando concretar un ideal.

A mediados del siglo XIX con el triunfo del liberalismo y mientras se llevaba a cabo el proceso de formación del Estado argentino (que si bien era formalmente democrático e independiente, también era oligárquico), y la prensa deja de lado sus intereses puramente ideológicos y la remuneración comienza a ser una meta más en su agenda. Tengamos en cuenta también que en esa época deja de ser un oficio el trabajo de periodista para convertirse en una profesión, que crecía casi al lado de la industria. Las causas están vinculadas, entre otras cosas, a la alfabetización y escolarización crecientes. Las inmigraciones también cumplieron un papel clave: propiciaron un espacio en donde el humor y la política convergen y se conjugan para ser uno solo. Además, los principales humoristas y caricaturistas de la época eran españoles e italianos.
El Mosquito y Don Quijote fueron publicaciones realizadas, ambas, por extranjeros que tuvieron no sólo gran trascendencia política sino también temporal. Sus propietarios fueron el francés Henri Stein y el español Eduardo Sojo, respectivamente.
El Mosquito surgió en 1863 y logró mantenerse entre las publicaciones más importantes los treinta años de su existencia (1863-1893). Privilegió el humor político y realista a través del cual eran leídos e interpretados los acontecimientos y las principales figuras públicas. Con un tono punzante, peyorativo e irónico expresaba sus opiniones y posiciones políticas. Su propietario formaba parte de la oligarquía, pero la revista tomó como blanco a aquellos adversarios que existían dentro de esta elite y fue un instrumento para descalificarlos a los mismos. Así, encontró un público interesado en aquellas críticas y, por ende, un sustento económico. Matallana define: “Evidentemente más allá del contenido de la revista existía una densa trama de relaciones políticas, favores y pedidos de ambos lados, que sostenían la publicación y le daban a su director y propietario un espacio de cierta influencia”.


A pesar de que pertenecen a la elite, El Mosquito demostraba no tener opiniones similares ni cercanas al oficialismo, y el oficialismo demostró que no era de su agrado la libertad de prensa, por lo que la revista se ganó varias advertencias y suspensiones.
En sus primeros quince años aparecieron las críticas más ricas y audaces y proponía una forma de conducción de gobierno. Al alinearse con el roquismo no ahorró críticas a los ex presidentes Mitre, Sarmiento y Avellaneda quienes aparecían vinculados a las prácticas políticas criollas como el fraude y el caudillaje.
Los principales temas fueron el orden y los aspectos de la modernización del país.
Lamentablemente, su afinidad con Roca contribuyó al decaimiento de su nivel de ironía y sátira. En sus últimos años prefirió seguir siendo crítico hacia las situaciones políticas generales y no enfatizar en personas particulares. En 1875, la nueva sección “Galería Contemporánea” incluía retratos que Stein realizaba al círculo de poder político al que pertenecía o a sectores influyentes de la sociedad como medio para retribuir favores o pedidos. Por lo tanto, podemos decir que El Mosquito contribuyó a la consolidación del Estado oligárquico.
Don Quijote, que apareció en 1883, también marcará un antes y un después pero criticara a todo el modelo dirigente, buscara exaltar a los inmigrantes y a las masas sin voz. Representó los comienzos de su impugnación por las clases económicamente beneficiadas por el modelo exportador, pero políticamente excluidas.
El formato que tenía era muy similar al de El Mosquito. Acerca de sus seudónimos, Malosetti Costa señala algo muy interesante: “esos nombres fueron pensados como metáforas de sí mismo, más que para esconder su identidad tras ellos”.
El ingenio y la ferocidad de sus criticas hicieron de su humor algo inolvidable, gracioso pero jamás escapando de la realidad.
Al pertenecer y defender las ideas de la Unión Cívica Radical, sus críticas fueron más dolorosas porque abarcaron absolutamente todo el contexto político argentino y a sus respectivos protagonistas. Reflejó la otra cara de ese proceso político y mostró las miserias y negligencias del accionar de los políticos de aquel entonces. . La incesante prédica de esta revista en defensa de los derechos del pueblo, marcó a fuego a una sociedad que estaba siendo sometida a cambios, no siempre acompañados por la transparencia deseable en el manejo de la cosa pública: representó a la República como una mujer víctima de las acciones de los miembros de los gobiernos de turno. El gobierno era tirano y no existía ningún ciudadano. Es más, en época de elecciones optaba por ponerse del lado del pueblo y comparar la realidad con el Imperio Romano: el pueblo argentino era el “pueblo civilizado” oprimido por el “Cesar Roca” y sus ejecutivos, sicarios del Imperio que, ante la cercanía, no perdían oportunidad para realizar negocios con beneficios personales.
Si bien Sojo se ganó un gran prestigio y un importante lugar en Argentina, sus publicaciones y denuncias del sistema político, que vivía del caudillismo y el clientelismo le valió denuncias, cárceles, censura, los secuestros de varios números y un sinfín de presiones. Hacia 1890, por ejemplo, con la crisis económica y la corrupción generalizada que generaron un escenario tanto para las críticas de Don Quijote como para la reacción de los políticos que hicieron sentir su enojo al ver su honor afectado, el gobierno de Juárez Celman reforzó su control sobre la oposición y sobre la prensa. Ordenó a la policía secuestrar las piedras litográficas de Don Quijote. Ante esto, Sojo inició una campaña para llamar la atención y publicó en la primera plana diferentes cartas dirigidas al presidente de la Nación, donde usando el mismo vocabulario que el gobierno, denunciaba el hecho de censura sufrida y exigía mayor control sobre la policía y la recomposición del orden. Esto se acompañaba con críticas a la prensa obsecuente que se “vende y así es adversaria de la república y la democracia”.
Otro tema relevante fue la re-simbolización que hizo de la Iglesia, que en ese entonces se veía debilitada debido al liberalismo creciente.
Todas las formas habidas y por haber de censura, no hicieron más que reforzar la personalidad perseverante y luchadora de Sojo, que jamás bajo los brazos.
El Mosquito y Don Quijote compitieron por casi diez años tanto por los lectores como en términos ideológicos. Desde Don Quijote “irían poco a poco definiendo el rol de caricaturista político como profesional con una ideología, ya que colaboraron en múltiples publicaciones de la época de inspiración republicanas y libertarias...”[1] Sojo luchaba por una democracia. En cambio, Stein, que también hacía del humor su profesión, no tuvo una ideología a la cual alinearse en términos militantes.

Exhibiendo las Caras y sacando las Caretas.

Si bien no fue una revista exclusivamente de publicaciones graficas humorísticas, contribuyó y roció con su tinta el comienzo del siglo XX argentino de una forma tan especial que las generaciones actuales ya la tienen incorporada en su memoria, cuando quizás lo mas cerca que estuvieron de una fue a través de una pantalla de una computadora…
A principios del siglo XX, la sociedad argentina asistió a un proceso de complejización con la irrupción de los sectores medios y la clase obrera urbana. El régimen oligárquico en crisis por la presencia de las masas terminó siendo reformado en 1912. Los periódicos se consolidaron como lugares privilegiados donde se revelaba la vida política del país, se discutían temas sobre la organización del Estado y el público se masificó. La publicación coincidió con la caída de Don Quijote.
En este sentido, la primera revista de masas que estableció el punto de inflexión entre un siglo y otro fue Caras y Careta creada en 1898 por Eustaquio Pellicer y donde participaron José María Cao, Manuel Mayol y Fray Mocho (José Sixto Álvarez), entre muchos. Caras y Caretas fue la primera revista de interés general, moderna, masiva “con un tono ni demasiado serio ni demasiado chacotón”[2]. La tecnología permitió que Caras y Caretas realizara una magnifica combinación en sus ediciones entre los textos gráficos, las fotografías y las caricaturas. Además, logró ser más manuable que sus antecesoras: unas 20 páginas de 26,5 x 18 cm.; ofrecía una propuesta de lectura ágil y divertida al recurrir a las notas cortas con contenidos de los principales sucesos nacionales e internacionales, abandonando el discurso plagado de ideologías. Sergio Pujol recalca: “en un momento en que los diarios venían pelados, con la hoja sábana, con una tipografía cerrada, la revista introduce de manera profusa el color, las ilustraciones, las fotos”.
La trayectoria comenzó en 1890, cuando el poeta y humorista español Eustaquio Pellicer fundó el semanario en Montevideo. Pellicer llegó al país invitado por Bartolomé Mitre y Vedia, hijo del ex Presidente, a quien la publicidad inicial del proyecto anunciaba como director. Pero Mitre no le agradó que su apellido apareciera en una revista que proponía satirizar a los dirigentes políticos, por lo que Mitre cedió su lugar al entrerriano Fray Mocho.
Caras y Caretas mostraba la realidad desde todos sus ángulos: arte, literatura, costumbres, política, novedades internacionales y moda; satirizando a cuanto personaje mediocre involucrara una situación y alabando a los “héroes”. De allí su nombre, Caras y Caretas. Todos los políticos y personajes públicos de relevancia eran satirizados, criticados, desenmascarados o alabados en los dibujos humorísticos de la revista. Esta característica editorial se llevó adelante indistintamente tanto durante el período oligárquico como el democrático inaugurado en 1916; y durante el golpe de estado de 1930 como en la posterior “década infame”. A Irigoyen se le achacaba su fuerte personalismo y hacia fines de la década del 30 se veía con buenos ojos que el presidente Ortiz “desempolve la C onstitución” y estuviera dispuesto a desterrar el fraude electoral que le había dado el triunfo y que había caracterizado a la última década, por ejemplo.
A partir de 1903, empieza a decaer y una de las razones es el aumento de la competencia: PBT y El Hogar (1904), Mundo Moderno (1911), Fray Mocho (1912) y Atlántida (1918). No obstante, Caras y Caretas siguió estando presente hasta 1941, registrando así cuatro décadas fundamentales en el gobierno argentino.


Plasmar la realidad con tono de preocupación.

El hecho más sobresaliente de la década del 60` lo constituye la creación de "Mafalda”. En 1963, Quino comienza a afianzarse como dibujante y publica su primer "libro", Mundo Quino, recopilación de los chistes sin palabras que habían aparecido en las revistas en las que él colaboraba, y allí también dibuja una familia tipo: un padre trabajador, una madre gran ama de casa, Mafalda y una hermanita que aparece esporádicamente.
Sin dudas, Mafalda será una forma de rebelarse al mundo, de mostrar todas las miserias humanas con un humor muy inteligente pues las frases que logramos leer en sus relatos parecen inocentes, pero que tienen un trasfondo profundo, heridas que parecen hechas con fuego, marcas que dejan los gobiernos despóticos, gobernantes tiránicos y el capitalismo sin misericordia.
Mafalda, en cada episodio relatado de su vida, nos contextualizara en el mundo y mostrara una genuina preocupación por las crisis sociales, políticas y económicas.
No hay muchas palabras para describir las obras de estos grandes artistas, basta con mirarlas…
Todo el esfuerzo que hicieron por mostrarnos el mundo y, como lo hizo y lo expresó Galeano, por escribir “para los de abajo”, lo que nada tenemos más que la muestra más grande de fraternidad que es el unirnos para mejorar la vida del próximo nuestro.



Más info en:
*http://perio.unlp.edu.ar/question/nivel2/articulos/informes_investigacion/burkart_1_informes_15invierno07.htm
* http://www.lapulseada.com.ar/34/34_revistas.html
* http://www.todohistorietas.com.ar/historia_argentina_5.htm




[1] Matallana, Andrea: Humor y política. Un estudio comparativo de tres publicaciones de humor político. Eudeba. Buenos Aires, 1999.

[2] Ulanovsky,: Paren las rotativas, 1997






CHAUCHAS AND I`M NOT PLANNING GOING SOLA!!!!

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